El poder danzar
libremente, sin coreografía,
no es algo sencillo, sino todo
lo contrario. El Maestro Ibrahim
Farrah solía decir que
la bailarina debía primero
instruir su propio cuerpo a través
de complicadas coreografías
antes de estar lista para dejar
que su alma se expresara libremente
por medio de la danza. ¿Qué
significa esto? Que primero debes
entrenar tu cuerpo con mucha técnica
para que así tu cuerpo
se libere cuando sea tiempo de
improvisar. Este trabajo toma
años y mucha constancia
y dedicación. Aquí
van algunos consejos:
-Primero hay que admitir que en
un show coreografiado todo debe
estar muy bien planeado, cada
detalle, cada pose y, a su vez,
cada trozo de música pude
ser utilizado. Una coreografía
planea ser algo perfecto y no
puede compararse frente a un show
improvisado. Si vas a bailar con
música grabada, debes conocer
hasta el más mínimo
detalle de la canción o
rutina. Debes familiarizarte con
ella. El hecho de conocer la música
te ayudará tremendamente.
- Si vas a bailar con música
en vivo y sientes que no tendrás
mucho control sobre lo que la
banda va a tocar, trata de escuchar
y conocer cuáles son
los temas que generalmente tocan
las bandas ya sea en las fiestas
o los restoranes. Aprende los
nombres de las canciones para
que eventualmente puedas pedirlas.
- Algo muy importante de saber
es cuándo entrar. Esto
suena muy simple pero muchas
bailarinas no saben cuando entrar
al escenario. La mayoría
de la música egipcia
lleva una introducción
y es generalmente para preparar
al público y la atmósfera.
En este espacio la bailarina
no debiera entrar sino hasta
más tarde. Se nota el
profesionalismo de una bailarina
cuando ella sabe qué
momento es este. El momento
de entrada es cuando el ritmo
(generalmente un Malfuf) empieza.
Si no estás segura, pregúntale
a los músicos o a tu
profesora.
- También es importante
que sepas cuándo y cómo
terminar tu show. A veces la
banda tiene la costumbre de
anunciar el nombre de la bailarina
para dar comienzo al finalé.
Escucha el momento en el que
anuncian tu nombre para prepararte
a terminar. Practica una linda
reverencia, suave, sin apuros.
Agradece a la banda, agradece
al público. Luego recoge
tu velo si es que lo utilizaste
y desaparece graciosamente del
escenario, camina digna y derecha,
recuerda que hasta que no desaparezcas,
la gente sigue mirándote.
Es probable que la banda siga
tocando el finalé del
tema, pero en el caso de la
música grabada, lo más
probable es que terminemos cuando
termina la música.
- Al danzar, agranda tus movimientos.
Muchas veces creemos que estamos
danzando con todo nuestro cuerpo
y dando todo lo que tenemos,
pero en realidad a veces esto
no es así. Al improvisar,
muchos pensamientos están
pasando por nuestra mente y
esto, quieras o no, afectará
tu danza, por lo que debes hacer
un esfuerzo consiente de agrandar
tus movimientos, alargar tus
brazos, enderezarte aún
más, ocupar más
el espacio, etc.
- Tómate tu tiempo en
cada movimiento. No te apures.
Recuerda que la hermosura de
la bailarina oriental es que
ella siempre se ve relajada.
Y el disfrute de esa relajación
se transmite al público.
- Aunque estás improvisando,
puedes aun así dibujar
ciertos patrones. Haz patrones
en el suelo. Repite. Recuerda
el coro. Recuerda la pregunta
y respuesta. Sigue la melodía.
Hay muchísimas bailarinas
que se preocupan de su técnica
pero no prestan ni la más
mínima atención
a la música y, por lo
tanto, se ven completamente
desconectadas de la música.
Por supuesto, con este artículo
se asume que sabes cómo
reconocer y seguir un ritmo.
Si aún no te sientes
preparada para reconocer y seguir
los ritmos, entonces no estás
preparada tampoco para bailar
en público.
- Si al bailar utilizas algún
elemento como bastón,
crótalos, candelabro,
etc, debes realmente utilizarlo.
Que no sea un adorno. No entres
al escenario a mostrarlo y luego
descartarlo. Úsalo, baila
con el, durante toda la canción
si es posible o necesario. Demuestra
que lo dominas y que disfrutas
bailar con el. Hazlo parte de
tu danza.
- El trabajo con el velo es
maravilloso, especialmente para
la entrada. Recorre el escenario
por le menos una vez al entrar
y saludar al público.
Si no estás segura del
espacio, trae más de
un velo contigo. Hay velos que
son más pequeños,
para usarlo más cerca
de tu cuerpo en lugares con
poco espacio, y otros que son
más grandes y permiten
más fluidez y maniobras
en espacios más grandes.
- Y uno de los mejores consejos:
Mira al público. Haz
contacto visual (ojalá
con las mujeres y no los hombres).
Y por supuesto… ignora
tu transpiración en público,
¡NO TE LA SEQUES EN EL
ESCENARIO!
- Durante el solo de percusión,
debe haber un contacto con el
percusionista, sin embargo,
no ignores al público.
El percusionista debiera estar
en todo momento concentrado
en tus caderas y en tu danza.
Tú debieras concentrarte
en su música, pero recuerda
que estás bailando para
una audiencia también.
Si no les prestas atención,
pueden aburrirse, incluso si
es que estás mostrando
tus mejores habilidades.
- No te arregles el traje a
cada rato a menos que sea estrictamente
necesario. La atención
del público pudiera desviarse.
- Espero que estos consejos
te sirvan para tus próximos
shows. Por supuesto, la mejor
manera de llegar a ser una buena
bailarina es a través
de la experiencia. Mientras
más experiencia, más
crecerás como bailarina
y artista. Como dijo el gran
Ibrahim Farrah: “Deja
que el cuerpo sea en la danza,
el instrumentro del espíritu”.
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