|
4. Simplifica:
En danza, menos es más.
Mantén tus movimientos simples,
claros y limpios. Sigue el ritmo y
marca aquello que pide ser acentuado.
No dobles el tiempo ni marques acentos
que no existen. Deja que el cuerpo
responda al instrumento de la manera
que el músico lo está
tocando, sosteniendo y sintiendo.
Los brazos siguen a las Flautas, los
hombros al Violín y al Req,
el pecho al acordeón, el vientre
al Oud y al Qanún, las caderas
al derbake y los pies al Doholla.
5. Varía
tus movimientos en espacio, nivel
y tiempo:
Soher Zaki es maestra
en el arte de usar sólo algunos
simples movimientos, pero hace que
se vean como muchos. Hace que el mismo
movimiento se mantenga hipnótico
cuando de pronto cambia su nivel,
por ejemplo: las rodillas se inclinan
para disminuir altura o la bailarina
se pone en punta de pie para elevarlo.
Ese mismo movimiento puede también
doblarse en tiempo cuando el ritmo
se acelera o aparece con una frecuencia
más rápida. Puede reducirse
a la mitad o doblarse para crear el
acento al ritmo. Por último,
utiliza el espacio cuando bailas.
Aprende a girar bien, aprende giros
definidos y que hagas con facilidad,
crea patrones en el suelo para tu
desplazamiento.
6. Usa tus brazos
como un director de orquesta:
Cuando la música
es profunda y grave, deja que tus
brazos permanezcan bajos y con pose
al danzar. Cuando la escala musical
vaya subiendo, levanta tus brazos
para seguirla. Para el crescendo,
levanta los brazos al cielo. Por ejemplo,
cuando el Qanún juega con altos
y bajos, síguelo con tus brazos
y manos así como describiendo
la caída de la lluvia. Levanta
los brazos con la música así
como si la estuvieras levantando tú
misma.
7. Visualiza
la música, deja que tus ojos
se iluminen:
Las bailarinas árabes
usan sus ojos de una relajada pero
muy poderosa manera. Ellas visualizan
la música. Haz lo mismo cuando
bailes. Cuando las melodías
se agudicen y se agranden, mira hacia
arriba, como hacían los persas,
quienes creían que la danza
era para los dioses. Durante los dinámicos
y terrenales tambores, mira tus caderas
y disfruta el movimiento. Durante
la etapa de “pregunta y respuesta”
dentro de la música, representa
tú misma dos personalidades
entablando una conversación.
Una es recatada, la otra es robusta.
Deja que el cambio de carácter
de la música llene tu cuerpo
y exprésala con tus ojos. Sé
vergonzosa y triunfante, melancólica
y apasionada, tímida y traviesa.
8. Practica
SIN espejo lo que más puedas:
Acostúmbrate
a sentir la música, generando
un estado de ánimo, estando
totalmente presente al bailar. Lo
que ves en el espejo es el reverso
de como realmente te ves. Un video
es una imagen mucho más precisa
de ti misma, es por eso que cuando
nos vemos en video ¡sentimos
que estamos viendo a una extraña!
El danzar en frente de un espejo hace
que nuestra mirada se dirija hacia
adelante, lo que hace que la cabeza,
hombros y pecho no se relajen como
debieran hacerlo al bailar en forma
natural.
9. Cuando los desafíos
técnicos se aprenden bien,
se convierten más adelante
en instrumentos de creación.
Técnica y rutinas
requieren de una total focalización
total al momento de aprenderlas. El
cuerpo tiene una increíble
memoria celular. Práctica,
práctica, práctica.
Primero, los pasos de baile, giros
y transiciones capturan la atención
de tu mente analítica. Sin
embargo, una vez dominado, se convierte
luego en una experiencia creativa
y entretenida. Empiezas a olvidarte
de la mecánica y a disfrutar
de los sentidos. Una vez que tu cuerpo
aprende la técnica de la Danza
del Vientre, ésta pasa a ser
natural y parte de tu proceso creativo.
10. Separa y focaliza al tiempo
que te rindes a la música:
Danzar es una especie
de meditación. En la meditación,
debes separar tu mente de los pensamientos
y permanecer clara y abierta a través
de focalizarte en la respiración
y la postura. Lo mismo se aplica en
la Danza del Vientre. Al rendirte
a la música y dejarla que guíe
tu cuerpo, liberas “trancas”
mentales (si está lindo o feo,
bueno o malo) que te alejan de la
creatividad. En vez de eso, focalízate
en la pureza de cada movimiento y
en la unión con la música.
En este estado meditativo, la mente
no interfiere con el juicio y así
produces la más auténtica
expresión de tu danza.
Desde la perspectiva de la audiencia,
músicos y bailarinas:
- Una bailarina relajada y en tono
con la música es la que más
se disfruta mirar.
- Una bailarina relajada y en tono
con la música es a la que el
músico más disfruta
tocar.
- Una bailarina relajada y en tono
con la música es la que más
se disfruta ser. |
 |
Sobre
la Autora:
Traveling
all her life to dance,
perform, teach and study
bellydancing, Keti's
passion for bellydancing
began at the age of
17. Since then her interest
in the Middle Eastern
dance, culture and history
have taken her around
the world many times.
Keti has lived in Turkey,
Australia, Singaporeand
now Egypt, on the Red
Sea where she hosts
study tours.
Keti's audiences include
The King of Malaysia,
Crown Prince of Selangor,
Prince of Pahang, Malaysia's
Prime Minister, Princess
of Morocco, Imran Khan
and Jermaine Jackson.
She has also danced
for contracts of several
months at the Cairo
Ramses Hilton, Starcruises
Asia Pacific and Genting
Highlands Casino.
Spending many years
researching dance, with
a Bachelor's Degree
in Fine Art History,
Keti is the author of
'The Art of Bellydance'
which is being published
by Allen and Unwin due
for release internationally
in October 2004.
Keti's main projects
have been creating instructional
videos, choreographic
systems and documentary
footage and research.
She filmed 'Tales from
the Oasis' for SBS TV,
created BODY QUAKE fitness
workouts and A-Z BELLYDANCE.
In Cairo she filmed
'Bellydance Live' -
a five part instructional
series on Egyptian dance
and music.
Keti was the former
principal of bellydance
academies in Singapore
and Western Australia,
spending many years
as a fulltime teacher
and performer. She sponsored
renowned teachers Hossam
and Serena Ramzy and
Mahmoud Reda on teaching
tours in Australia in
1998.
Co-ordinating the annual
WAMED Western Australian
Middle Eastern festival
- a weekend of workshops
and events with international
and local instructors,
Keti often returns back
to Australia. She has
retired from regular
teaching, but conducts
international workshops
and still performs for
special events.
Keti's simple aim is
to impart knowledge
so students can understand
bellydancing from a
logical, rhythmic, historic
and interpretive perspective.
To understand cultural
styles, musical quality
and correct techniqe
forms the basis for
solid dance.
Promoting bellydancing's
healing qualities is
important to Keti, inspired
by her research in dancing's
role in sacred women's
celebration of body
and spirit and therefore
her teaching reflects
solid structural perspective
with metaphysical aspects
and sacred geometry.
After a life threatening
accident, bellydancing
enabled Keti's full
and astounding recovery.
|
|
|